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En la foto algunos de los jugadores destacados del baloncesto escolar producto del residencial público. (José Raúl Santana/Buzzer Beater)

Ponce. Muchos son los ejemplos de superación de gente que sale de un residencial público y que tienen éxito en la vida, ya sea en el arte, deporte o cualquier reglón. Esto no es la excepción en el torneo McDonald’s, en el cual buen talento que ha salido de residenciales ha lucido en el prestigioso evento.

Dos modelos, de varios, son los casos de Yadiel González, de Emadrián (Bayamón) y Jeremy Rosado, del Colegio Carmen Sol (Toa Baja). Ambos canasteros son prueba que en los residenciales hay talento para jugar baloncesto, pero más importante, de ahí salen personas que eventualmente serán productivas para la sociedad.

“El talento (en el baloncesto) me saca muchas cosas de la mente. Es lo que me gusta y que voy a seguir haciendo”, dijo Yadiel, natural del Residencial Virgilio Dávila.

Ese mismo pensamiento lo compartió Jeremy, del Residencial El Toa, al indicar que el baloncesto le ha ayudado a despejar la mente y a “salir de los problemas. Me sacó de lo malo, a estar enfocado jugando”.

Gracias a su habilidad en el baloncesto, los dos jugadores consiguieron becas para sus estudios escolares. “A Yadiel lo conocí en un torneo de  cancha abierta en un juego entre mi residencial (Magnolia Gardens) contra Virgilio, y el caballero me metió 30 puntos”, destacó el dirigente de Emadrián, Javier Marrero, quien reclutó al joven de 17 años para el programa de la escuela.

“Una vez lo vi dije ‘este es de los míos’.  Como reclutador y coach, Dios me dio esta misión de rescatar tipos como yo, como lo hicieron conmigo”, agregó Marrero.

El deporte se ha convertido en una especie de salvavidas para jóvenes como Yadiel y Jeremy, quienes han lucido en el torneo para sus respectivos conjuntos. En el caso de Jeremy, de 17 años, este indicó que hubo gente que pronóstico que iba a estar en malos pasos “pero se equivocaron, estoy en el buen camino”.

“He aprendido mucho. Antes no hacía caso, no me importaba nada. Ahora estoy con capacidad y en orden”, destacó el estudiante de décimo grado de los Soles y quien fue el Jugador Más Valioso en el campeonato  de su escuela en el Top Ranked Buzzer Beater Tournament el pasado mes de marzo. 

Un ejemplo clásico del talento que se puede encontrar en un residencial lo es el del exjugador de la selección nacional de Puerto Rico, Antonio “Puruco” Látimer, quien proviene de Llorens Torres. Látimer fue parte de varias selecciones boricuas y fue pieza de la medalla de plata obtenida en el Mundial Sub 22 en 1997.

“Para mí es donde más talento hay es en los residenciales. Ahí están los hombres. Ahí aprendí a jugar”, señaló Yadiel, a lo que Jeremy agregó: “allí se juega más fuerte, más físico, más calle”.

Eso sí, no se equivoque. Aunque estos canasteros se destacan en su deporte, no olvidan que primero son estudiantes y la prioridad son los estudios.

“Desde pequeño siempre me ha gustado la escuela. Los estudios son la base como siempre me ha dicho Javier”, dijo Yadiel.

Otros canasteros que son orgullo del caserío y se destacaron en el baloncesto escolar son: Luis Méndez, Frank García, Neftaly Acevedo, Luis Ayala y Luis Ortiz de Saint Mónica; Jan Paul Ortiz, José Gines y Wilfredo Duran de Carmen Sol.

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